
Tres destellos de luz
iluminaron fugazmente
la cerrada noche.
El tiempo pareció
pararse, congelarse
como hielo.
Los fugaces destellos
más intensos fueron,
más duraderos se vieron,
menos cegadores despacio llegaron.
Blanca la noche, infinito el espacio.
Blanco los ojos, infinito el ver.
Blancas las manos, infinito el ser.
La luz se atenúa
y, mientras camino,
devoro a su matrona,
me acerco a su cúpula
para sentir la vida .
Y en mis manos escarlatas
se cauterizan todas mis heridas,
se curan todas mis ampollas.
Algo me envuelve,
me transforma la mente,
mi forma de pensar,
de sentir, mi forma de juzgar.
La luz en luz, el blanco en blanco.
Noche clara, mi mente volando.
Mente y espacio, dos infinitos.
La frontera no tiene sentido.
¿El limite?...
desapareció tras el albor.

1 comentario:
Bueno al no tenerte esta vez para poder comentar sobre lo q has escrito esta evez t dejo este post. te felicito por cada cosa q escribes q lo mas valioso es q salen d ese gran corazon q tienes y q aparenta ser chikito pero no es asi. se le kiere niño. q descanses. exitos. hasta pronto. Nina.
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