28.11.06

Breve y repentino encuentro con la muerte.


Esta mañana mientras paseaba
me cruce de repente con la muerte.

Negra, rancia y famélica,
imponente, se encontraba
de pie ante un hombre viejo.

Su cuerpo derribado y albo
codiciaba sus ultimas bocanadas
de aire repleto de vida,
de luz repleta de energía.
Su esposa llorosa, histérica, ansiosa,
tiraba de su alma para sacarla de la fosa.

Lagrimas, súplicas, gritos silenciosos.
La ultima bocanada de vida.
Dolor, muerte, frío,
y ella no lo pudo salvar
y ya marcha hacia el mas allá.

Se levanto despacio,
y cual zombi,
siguió a la negra pasión,
no sin antes acariciar a su amor,
y durante dos segundos
sus miradas se entrecruzaron
como el primer momento,
cuando sus almas se conocieron.
Entonces un helador viento
nos recorrió el cuerpo
a todos por momentos.

Su cuerpo perezoso, inerte, pálido,
rendido, tumbado, postrado
en las frías lozas de la calle
enmudece para siempre.
Su esposa ahora, sola, triste, vacía
aguarda a que llegue su hora.

Mañana negra
de lagrimas que hieren
y llantos sordos que duelen
y se pierden
en la inmensidad
de la ciudad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

me gusta porq tiene formato de historia...otro clap clap pa carlitos way