18.11.09

La Ultima Luna de Venus

Corrientes calientes, amaneceres fríos
acompañan destellos sonoros del roció coralino
que se precipita de la hojarasca de cristal esmeralda.

Presencias turbadoras se alejan ensombrecidas
por los reflejos de lágrimas plateadas
que surcan sedas arácnidas emperladas
por el agua celeste de la calima mañanera
de la ultima luna de Venus.

Anochecer azulado e inerte en los valles cáusticos,
donde la soledad pasea acompañada por diabólicos
sonidos del viento feroz que acaricia los perfiles
abruptos de la ultima luna de Venus.

Paraísos perdidos en negrura y rancias grietas.
Edén escondido por los siglos,
empolvado por el azufre veneno amarillo
que radia de los latidos del corazón,
mas allá de donde hubo vida
en la ultima luna de Venus.

En mi andar marcial, sofocado por rachas vaporosas
que golpean de forma contundente mi cerebro
en una devastador crepitar de mis emociones,
hacia un abismo abisal que se estrecha
y me abraza cual constrictor
apresando corazones y quebrando mi lucidez,
evocándome a las tinieblas magenta
de la locura creada por la ultima luna de Venus.

En tal laberíntico paisaje de translúcidos árboles
esféricos encubiertos por gigantescos juncos de amarillos
pálidos crespones, una magna mole de hielo escarlata
deslumbrando mis doloridos ojos que al contemplar
tan singular mar eterno en el tiempo inmóvil
cristaliza mi ausencia convirtiéndola en recuerdos
acompañados de imágenes etéreas.

Observando por el caleidoscópico cristal
encontré, entre mil horizontes de matices y formas,
esa paradisíaca isla que buscamos alguna vez,
anhelado rincón, etéreo pero firme en nuestros ser,
se mostraba plano, largo, alto, hondo,
en un sin fin de planos luminosos que se superponían
al alba blanquecina y esmeralda, se depositaron
placidas nuestras sensaciones.

La incapacidad de cruzar ese abismal océano de hielo
eterno que congela él todo en nada y como un Orfeo
desafinando en mi ultimo tocar, desafiando a Hades,
cruce rompiendo el amatista lago.
Cual cancerbero perro, él frió recorre mi cuerpo
rompiendo la piel a dentelladas.
Tras decapitar cientos de caninas cabezas de brillante hielo
el camino a nuestra isla quedaba libre de aparentes obstáculos.

Frente a ti rodeándote en tu celda de aguamarina
la ultima luna de venus ilumina ese camino que no recorreremos mas...
La dama lava todos tus recuerdos y anhelos y me deja en solitario
para peregrinar el camino de nuevo bajo la luz de la ultima luna de venus






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